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	<title>blogs de moda &#187; siesqueasinosepuede</title>
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		<title>LUJURIA</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Aug 2010 15:58:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[blogs de moda]]></category>

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Anoche no salí. 





Estaba cansada. Cené algo con P. y él bajó a tomar unas cañas con unos amigos mientras yo me arrellanaba en la cama con mi novela y mis pocas ganas de hacer nada.

Al terminar el primer capítulo fui al baño, y en el camino de vuelta no pude evitar acercarme [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment-->  
<div><span lang="GL"><b>Anoche no salí. </b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/THk4kUuuiqI/AAAAAAAAEfI/MAS3JQVUDRU/s1600/lujuria.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/326ce_lujuria.jpg" /></a></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><span lang="GL">Estaba cansada. Cené algo con P. y él bajó a tomar unas cañas con unos amigos mientras yo me arrellanaba en la cama con mi novela y mis pocas ganas de hacer nada.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Al terminar el primer capítulo fui al baño, y en el camino de vuelta no pude evitar acercarme al ordenador para comprobar el correo (¿¿pero quién coño escribiría algo a la 1 de la madrugada??), y de paso, las actualizaciones de los blogs que sigo&#8230;</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>&#8230;y ahí estaba, </b><a href="http://quitebrown.blogspot.es/"><b>QuiteBrown</b></a><b> había actualizado hablando de manías </b>(yo no tengo, eh, casi ninguna vamos&#8230; solo un millón), y cerraba su post con un tema que no había escuchado nunca.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>Clické el link&#8230; ¿cómo no hacerlo? Y al instante la voz sensual de Carlos Tarque me arrebató el sentido cantándome suavemente “Sólo quiero despertarme contigo”&#8230; y me rendí</b>.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Tal vez sea un tema romántico, puede que sí lo sea&#8230; yo no lo vi así. Para mi, era un canto a la sensualidad más desatada que me provocó mariposas en el estómago y ganas de pintarme los labios de rojo. Me volví consciente del tacto de la seda sobre mi cuerpo y del aire cálido de la noche, y de repente tuve sed. Fui a la nevera a por un vaso de agua helada, y me pareció tan agradable el tacto en mis labios que no pude parar de beber&#8230; ese es el efecto que provoca en mi la música.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>Cuando tienen15 años todas las niñas son princesas. Quieren un amor que salte muros para rescatarlas y un padre de familia que las mire con arrobo mientras mecen la cuna del pequeño, que las bese con dulzura y les susurre al oido palabras de amor, piropos perfectos “eres tan bonita” “eres preciosa”&#8230; </b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span>Yo no.</span></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span>Yo quería un amor arrebatado que saltase el muro para pasar una noche en vela conmigo sobre una cama desordenada, que me viese como una amante que jamás haría su perfecta esposa, que me mordiese el cuello y me hiciese aullar, mezcla de dolor y desmayo&#8230; yo no quería ser guapa, yo quería ser irrefrenable, como el deseo que ansiaba provocar.</span></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span>A los 15 años, todas querían ser princesas&#8230; yo quería ser la amante del rey.</span></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Con los años, he asumido e incluso amado mi desatada querencia por la sensualidad. No concibo el amor sin sexo, y no hablo<span>&nbsp; </span>solamente del acto en sí mismo. Creo en el poder de los sentidos, en la catarsis de la caricia y en esa enajenacion mental que provocan los roces inesperados y concupiscentes.<span>&nbsp; </span>Creo que estamos hechos para desearnos y tocarnos, para besarnos, para mordernos&#8230; creo que no hay fruta más sabrosa que la boca entreabierta de la persona deseada y creo que entre el dolor y el placer hay una linea muy fina que a veces –sólo a veces- debe cruzarse sin mirar atrás.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>Para mi la sensualidad no reside sólo en el gesto manido del beso en los labios, del sexo placentero&#8230; una palabra a tiempo, una voz estremecedora, esa mirada de aviso “ten cuidado&#8230; me gustas”&#8230; pueden ser mejores que mil polvos, que un millón de orgasmos&#8230; pueden convertirte en mantequilla. Blanda, maleable&#8230; derretirte.</b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Una vez una amiga me dijo “tú yo somos más sexuales que hermosas, y debemos asumirlo”&#8230; no me costó nunca dar el paso, reconocer que no soy guapa, pero sí atractiva, que puedo no ser hermosa, pero sí deseable&#8230; porque soy capaz de hablar con esos gestos, con ese roce&#8230; con la mirada.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Y tal vez por eso, por mi propia comsciencia del poder de la piel, soy parca en roces vanos. No cojo la mano, no beso, no camino agarrada al brazo de mi partener&#8230; esta no soy yo. Guardo mis roces, conscientes e inconscientes, para poder sentirlos como los viví cuando descubrí que la piel era algo más que lo que cubría el cuerpo. </span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>Amo esa sensación de sentirme viva a través de mis sentidos, notar como un susurro me eriza la piel de la nuca y me provoca un escalofrío cálido y suave. La sensación que me provoca robar una mirada traviesa, una sonrisa despistada, esa lengua que busca humedecer un labio seco, que en realidad rebosa de palabras. Ese instante, sólo mio, en que descubro un sonido, un acorde, un roce lejano, que hace saltar el corazón y el vello al compás de un ritmo que nadie más escucha&#8230; Eso que yo llamo estar vivo, y que otros llaman lujuria.</b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Durante algún tiempo, mi desatada querencia por la sensualidad, por la concupiscencia, por el roce de la piel, me llevó a creer que yo no era, sencillamente una mujer destinada a ser amada. Con los años, he aprendido que mi profecía era falsa. El amor y el sexo, al menos en mi vida, han ido siempre de la mano aunque no siempre en la misma dirección, y del mismo modo que he aprendido a vivirlos separados, he apendido a desearlos juntos.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b>Así que esta tarde, con permiso de los internautas, he abierto mi portátil para escribir este post personalísimo, desnudo y radical. No pido que lo comprendais, pero sí que probeis&#8230; tal vez si dejásemos de ponerle trabas al cuerpo, empezaríamos a comprenderlo con la mente.</b></span></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/THk4kD11G3I/AAAAAAAAEfA/dqbxP4rNnlk/s1600/carlos+tarque.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/326ce_carlos+tarque.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><span lang="GL"><b><span><span>SUENA EN MI I-POD:</span></span></b> No podía ser de otro modo, con permiso de <a href="http://quietbrown.blogspot.es/">QuiteBrown</a>, robo su enlace y pongo a este post la banda sonora que lo inspiró. La voz de Carlos Tarque y su “sólo quiero despertarme contigo”</span></div>
<div></div>
<p><!--EndFragment-->
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/326ce_1613446253275776153-6678602818180201323?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>CUADERNO DE BITÁCORA</title>
		<link>http://blogsdemoda.com/cuaderno-de-bitacora/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 Aug 2010 15:59:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[blogs de moda]]></category>

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Diario de a Bordo





Miércoles 11 de agosto. 
16:00 horas.

Ely está de cumpleaños y está planteándose celebrarlo por todo lo alto, alquilando un velero para pasar el día en alta mar. Me ha llamado para preguntarme si me apetece el plan, y como soy coruñesa, o sea, de puerto de mar, e hija de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment-->  
<div><b><br /></b></div>
<div><span lang="GL"><b>Diario de a Bordo</b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TGk70kNLHRI/AAAAAAAAEeI/DWpEsnwbiYE/s1600/35944_1578367139653_1249881903_31576979_2075030_n.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/da3af_35944_1578367139653_1249881903_31576979_2075030_n.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><br /></span></div>
<div><span lang="GL"><b><span>Miércoles 11 de agosto. </span></b></span></div>
<div><span lang="GL"><b><u>16:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><i>Ely está de cumpleaños y está planteándose celebrarlo por todo lo alto, alquilando un velero para pasar el día en alta mar</i></b>. Me ha llamado para preguntarme si me apetece el plan, y como soy coruñesa, o sea, de puerto de mar, e hija de un escritor y de una aparajeadora, llego a la conclusión de que llevo el mar en los genes y le digo que sí, que claro. Con dos cojones.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Al colgar caigo en la cuenta de que no he montado en velero en toda mi vida, y de que mi paseo en ferry hasta Tanger no resultó demasiado agradable&#8230; pero evidentemente ignoro toda señal de prudencia, que para eso soy de estirpe de lobos de mar&#8230; o algo así.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span>Viernes 13 de agosto. </span></b></span></div>
<div><span lang="GL"><b><u>19:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Aún no tenemos el regalo de Ely, pero ya tenemos claro que embarcaremos el domingo a las 18:00. Llevo dos días pensando qué ponerme, porque claro, ir en velero no es como quedar de cañas. La cosa queda muy limitada por la prohibición expresa –por sentido común, básicamente- de llevar tacones. No sé si plantame un vaquero y las converse o elaborar un estilismo marinero a los Audrey Hepburn&#8230; aunque para eso debería hacerme con una pamela&#8230;</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span>Domingo 15 de agosto, </span></b></span></div>
<div><span lang="GL"><b><u>11:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">El teléfono suena repentinamente. Ely, al otro lado de la línea, reconvoca la quedada marinera. En lugar de salir a las 18:00 saldremos a las 15:00&#8230; <i><b>mierda!!! ¿Los puestos hippies donde pensaba comprar mi pamela estarán colocados antes de mediodía?</b></i></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>15:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Ely, Noa, Pinkocha y yo –bueno, y “ellos”- nos encontramos en el muelle deportivo de Coruña. Ely se ha encargado de pertrecharnos con sandwiches ad hoc, empanada de zamburiñas y de atún –muy marineras ambas- y patatas fritas, que no sé muy bien si son marineras o no. También lleva brownie, muy práctico en alta mar. De beber nos hemos traído agua –innecesaria, creo yo, en medio de un océano lleno de ella-, cervezas y cuatro litros de cosmopólitan, con sus copas de martini y todo. Porque si hay que ir, se va, pero en condiciones. <b><i>De la biodramina no se ha acordado nadie, porque no es imprescindible, evidentemente.</i></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>15:30 horas</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Chenique, nuestro capitán, ha decidido enseñarnos a navegar, algo a todas luces imposible, pero como nos cae muy majo y no queremos que nos tire por la borda le hacemos bastante caso. Pinkocha coge las riendas del timón y el amante esposo de Ely se encarga de las velas. Damos dos vueltas e círculo sobre nosotros mismos antes de salir del muelle, pero no hemos volcado, oye, que es todo un avance.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><i>Ely nos hace notar a todos que nunca había visto el Castillo de San Antón desde esta perspectiva.</i></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>16:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Pinkocha continua guiando el barco&#8230; pero no sabemos hacia donde. J. se ha empeñado en que el truco para timonar bien en anticiparse, pero como no sabemos a qué, pues no podemos hacerle caso. <b><i>Volvemos a pasar por delante del Castillo de San Antón, aunque un poco más a la derecha –o estribor- o Ely decide que, desde esta perspectiva, tampoco lo había visto, cosa que comenta para que quede constancia.</i></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>16:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">A<b><i> estas alturas debemos estar ya por las Azores o así. </i><span>E</span></b>l timón está en manos de J. que ha decidido que las olas, mejor saltarlas, así que teniendo en cuenta que soplan más de 20 nudos de viento y que no tenemos ni puñetera idea de navegar, no tengo muy claro que esto no zozobre.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">El barco se escora por momentos. Empiezo a creer que deberíamos habernos acordado de la biodramina.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>16:45 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Una ola gigante no quiere someterse a J. y decide pasarnos por encima. Estamos empapados.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>16:50 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Pues parece que hay más de una ola rebelde, fíjate&#8230;</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>17:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><i><b>Mira, pues ahora sí que estoy segura. Deberíamos habernos acordado de la biodramina.</b></i></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>17:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">El capitán –el de verdad, el que tiene título y sabe navegar- he decidido que no es un buen día para lanzarnos a alta mar. Hace, dice, demasiado viento y el mar está revuelto. Regresamos a la bahía y ponemos rumbo a Mera.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>17:45 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Botamos ancla en la playa de Mera, algo aturdidos pero sobre todo hambrientos.<span>&nbsp; </span>Nuestra anfitriona empieza a sacar los manjares mientras los demás nos tumbamos al sol y brindamos por su mayoría de edad (¿os he dicho que cumplía 18?). Los sandwiches vuelan y la empanada más. Los hombres se han lanzado a por las cervezas, pero nosotras, que somos muy nuestras, preferimos el cosmo preparado por Pinkocha y servido con esmero en las copas de cristal. <i><b>El capitán decide probar el brebaje y aprueba su consumo&#8230; de hecho, lo aprueba y lo fomenta, pimplándose él mismo un par de copazos. Nos preocupa un poco el tema regreso, pero como ya vamos un poco maracas, no pensamos con claridad y nos dejamos llevar.</b></i></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>18:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Hemos entregado los regalos –ideales, como la anfitriona- y hemos soplado las velas de la tarta. Ely y su amante –uy, perdón, marido, marido- se ausentan en la lanchita. Él rema y ella toma el sol. Ideales, la verdad.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>19:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><i>Pili y Mili&#8230; perdón, J. y P., no quieren ser menos que Ely y L. y montán también en la barca.</i></b> Se cruzan con unos niños de 7 años que les adelantan tranquilamente mientras ellos resollan. Regresan a bordo abochornados, pero en menos de 10 minutos vuelven a lanzarse a la aventura. De nuevo pierden en el pique con los infantes, mientras que estos piden asilo en el barco de sus padres al grito de “papá, papá, nos vamos ya? Esos señores de la barca nos persiguen”. <b><i>Como no quieren volver a bordo como unos perdedores, se paran en una cala y cogen 5 kilos de minchas, pero a cambio se dejan allí media espalda, una mano y parte de la uña del dedo gordo del pie. Hernández y Fernández&#8230; perdón, P. y J., creen que han ganado, no les digais nada.</i></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>20:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Estamos empezando a hartarnos de Amaia Montero. Decidimos pedirle al capitán que cambie el disco y nos ponga lo que sea: bachata, Luar na Lubre, Milikito&#8230; a cambio le ofrecemos otro cosmo, pero dice que no quiere beber más . Optamos por tomarlo como un síntoma de sensatez, y no de embriaguez&#8230; pero no estamos muy seguros.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>20:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Hay una luz estupenda y P. ha traído la cámara. Decidimos improvisar un posado al más puro estilo Obregón y nos encaramamos a proa dispuestas a sonreir y saludar&#8230; quedamos tan, pero tan monas, que posamos durante más de media hora. El barco nos sienta tan bien&#8230;</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>21:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Está empezando a ponerse el sol, así que decidimos recoger nuestro campamento y zarpar rumbo a puerto. Queremos ver anochecer en alta mar.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>21:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Ely lleva el timón, y no lo hace mal, la verdad. Parece que el regreso será mucho más tranquilo que la ida. Al menos si no dejamos a J. coger el timón de nuevo.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>22:00 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Definitivamente hay menos viento y el mar está más tranquilo. Bromeamos mientras J. el de Noa (no confundir con J. el de Pinkocha) coge el timón y trata de dirigirse a puerto.</span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>22:15 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">El sol se pone mientras pasamos por detrás del Castillo de San Antón, está vez en una perspectiva similar a las anteriores pero iluminado. <i><b>Ely descubre que nunca había visto el monumento de esta forma y nos los comenta&#8230; empezamos a sospechar que Ely nunca había visto el Castillo de San Antón&#8230; y punto.</b></i></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><u>22:30 horas.</u></b></span></div>
<div></div>
<div><span lang="GL">Desembarcamos en la dársena tostados por el sol, tocados por el salitre y con los ojillos brillantes por la emoción&#8230; y por los cosmos, claro. Nuestro día en el mar ha terminado y toca retirarse a descansar. <b><span>Ely, definitivamente te has superado!!! Feliz Cumpleaños, sirena!!</span></b></span></div>
<div></div>
<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TGk9hkHeMGI/AAAAAAAAEeQ/lDLeW-kv-1M/s1600/images.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/da3af_images.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div><span lang="GL"><b><span><span><br /></span></span></b></span></div>
<div><span lang="GL"><b><span><span>SUENA EN MI I-POD</span></span></b>: “<b><i>La del pirata cojo</i></b>”, de<b> Joaquin Sabina..</b>. ¿qué si no?</span></div>
<div></div>
<p><!--EndFragment-->
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/da3af_1613446253275776153-3022552334743444719?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>CUANDO EL ROCK&amp;ROLL CONQUISTÓ MI CORAZÓN</title>
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		<pubDate>Thu, 05 Aug 2010 15:59:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
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Cuando tenía 7 años me regalaron mi primer disco LP. Era un recopilatorio de Loquillo y los Trogloditas, que llegó a mis manos de las manos de mis tíos. En la portada, un enorme perdonavidas con tupé posaba sobre un fondo negro. Cuando lo hice sonar, “María” inundó mi cabeza y asoló mi corazón. Ya [...]]]></description>
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<div></div>
<div><strong><em><span>Cuando tenía 7 años me regalaron mi primer disco LP. Era un recopilatorio de Loquillo y los Trogloditas, que llegó a mis manos de las manos de mis tíos. En la portada, un enorme perdonavidas con tupé posaba sobre un fondo negro. Cuando lo hice sonar, “María” inundó mi cabeza y asoló mi corazón. Ya nunca más volví a tener 7 años… ni falta que hacía. Esto es lo que pasa “cuando el rock&amp;roll conquistó mi corazón”.</span></em></strong></div>
<p><strong>Hay días que merecen la pena, noches que bien valen el madrugón siguiente. Porque a veces la vida merece la pena ser vivida.</strong></p>
<p>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TFqlo0ot55I/AAAAAAAAEeA/C1n6ho5C3bU/s1600/images.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/4512a_images.jpg" /></a></div>
<div></div>
<p>Sientes ese cosquilleo extraño que te impulsa a sonreír sin sentido y sin motivo, sin por qué… pues porque sí, y punto. Y, cerveza en mano, amigo en la otra, la primera fila te espera y el corazón late más fuerte, pero ralentizado.</p>
<p><strong>Anoche volví a enamorarme</strong>. Volví a la arena de los primeros besos y las miradas cómplices. Volví a perder la voz y las llaves de casa… total, no quería ni necesitaba ninguna de las dos.</p>
<p><strong>Suena el primer rasgueo de guitarra y sientes que se te eriza la piel de la nuca, como si el hombre de tu vida estuviese respirando pausada y sensualmente a tu espalda. Cierras los ojos y ves pasar a una niña con un comediscos en la mano y una Superpop en la otra, y al abrirlos, eres ella.</strong></p>
<p>Hay 10.000 personas bajo la fina lluvia de agosto pero yo solo veo el escenario, mi pasado, mi presente, mi futuro… y a ti. Es lo que tiene el Rock&amp;Roll, que es capaz de conseguir que 10.000 almas sean una. Todos fuimos anoche Rock&amp;roll Stars. </p>
<p>La actitud lo es todo. Por eso, como los guerreros que se saben victoriosos antes incluso de librar la batalla, arrancó el directo con un tema que bien podría haberlo cerrado… “¿no está empezando un poco fuerte?”… Nunca. Nada es mucho cuando el espíritu es libre… no te ates a mi, que soy ave de paso… “no hables de futuro, es una ilusión”…</p>
<div><em><strong>Otro acorde, y me da un vuelco la cabeza. “Espero que estés en la playa, porque está sonando María, y te la está dedicando”…</strong></em> Pero yo ya sólo veo tus ojos y ese flequillo irreverente que te caía sobre ellos cuando nos conocimos. Nunca fuimos perfectos. pero en aquel momento, “por un instante… la eternidad”. Nunca aprendiste lo que quise enseñarte, y yo me cansé de demostrar cada día que ya no era frágil, pero tampoco fuerte… Me tiemblan las piernas y sonrío como una idiota. No me importa.</div>
<p>
<div>Pasan los temas y se suceden los momentos. Cruzo una mirada con uno de mis compañeros de fatigas musicales… no hace falta más. Ambos sabemos que ese acorde es indiscutible. Volvemos la mirada al escenario y el corazón a una actitud casi olvidada. Porque la vida, esa cosa que a veces nos pasa por encima y otras veces simplemente pasa de largo, se empeña en encauzar los torrentes, y estos, queramos o no, siempre terminan por desbordarse. </div>
<p><strong>Huelo a salitre y cerveza, a noches eternas y mañanas perdidas deambulando en busca de la oportunidad que dejaste escapar. A actitud rebelde, a solidaridad de amigos encontrados. Huelo a mi misma, y me encanta.</strong></p>
<p>Y cuando ya no puedo más, cuando la noche se ha hecho inolvidable, cuando ayer es hoy y no hay mañana, el desgarrado grito de una estrella que siempre fue mi osa mayor particular hace su trabajo, su particular alquimia.</p>
<p><strong>Vuelvo a casa enajenada, más despierta que nunca, pero soñando igualmente. Y allí estás tú, que no fuiste pasado, que no estabas presente… que siempre has estado. El futuro… es una ilusión. Y las ilusiones son el motor que mueve el mundo, siempre hacia delante… “en la autopista”.</strong></p>
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<div><strong><span>SUENA EN MI I-POD:</span> Lo que vosotros queráis</strong>, hoy lo dejo a vuestra elección. Colocad en este espacio ese tema, el que sea, que os eriza la piel, que os hipnotiza y desquicia, ese tema que hace que una mirada sea todo lo que necesitas, que hace que vuelvas la cabeza sin pudor, con ese halo de misterio y supremacía que solo tenemos cuando nos sabemos deseados. </div>
<p>
<div>Yo, personalmente, dejaré que suenen en mi cabeza los acordes del directo que anoche dieron Exit, Carlos Childe y Loquillo en Riazor. <strong>Porque hoy más que nunca soy un 90% música. </strong></div>
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		<title>EL ARMARIO CLONADOR</title>
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		<pubDate>Mon, 02 Aug 2010 15:59:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[blogs de moda]]></category>

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		<description><![CDATA[Creo que a estas alturas de mi vida puedo afirmar con rotundidad que mi armario nunca dejará de sorprenderme.



Resulta queridos lectores que mi adorado vestidor, es, además de ese sitio donde atesoro mis trapitos y zapatos (los que no adornan los zócalos por falta de espacio, claro), una especie de cápsula marciana capaz de hacer [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Creo que a estas alturas de mi vida puedo afirmar con rotundidad que mi armario nunca dejará de sorprenderme.</strong></p>
<p>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TFaCc8-zz3I/AAAAAAAAEdo/UVdC0ZmVOtY/s1600/camiseta.bmp"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/c2fce_camiseta.bmp" /></a></div>
<div></div>
<p><strong>Resulta queridos lectores que mi adorado vestidor, es, además de ese sitio donde atesoro mis trapitos y zapatos (los que no adornan los zócalos por falta de espacio, claro), una especie de cápsula marciana capaz de hacer que las prendas se reproduzcan entre ellas.</strong></p>
<div>Sí, sí, tomáoslo a chufla si queréis que me da igual. Os reto a que estéis presentes en mi próxima limpieza armaril y comprobéis como, por arte de magia, de los más oscuros recovecos del vestidor emergen prendas que no existían antes. </div>
<div></div>
<div><strong>La única pega es que, de momento, este afán clonador está sin perfeccionar, y sólo he logrado que mi vestidor multiplique las camisetas más feas de la historia, las minifaldas desterradas en la post-adolescencia y algún que otro vaquero desteñido. Pero todo se andará…</strong></div>
<p>De esta cualidad cuasi mágica de mi armario me di cuenta el pasado sábado casi por casualidad. Después de hacer un par de gestiones laborales, y dado que la mañana no tenía una pinta demasiado playera –aunque no hacía malo, sólo estaba algo nublado-, decidí darme una vuelta por las tiendas para echar un vistazo a las propuestas del próximo otoño. </p>
<div>Al entrar en el Zara de Juana de Vega una preciosa blusa negra de seda, de corte victoriano, con lazo al cuello, botonadura en la nuca y mangas farol me saludó desde su percha… y pese a que quise resistirme con el consabido argumento de “es de invierno, y aún estamos en julio” (porque el sábado era 31 de julio), pudo más el argumento, no menos manido, de “sí, claro, tú déjala ahí que con lo rápido que cambian de temporada en Zara en 15 días ya no queda rastro de ella, y luego no harás más que pensar en la dichosa blusa”… así que me la llevé.</div>
<p>Iba tan contenta con mi blusa por la calle cuando comencé a pensar en otra blusa. Una que compré el año pasado en una boutique coruñesa que me encanta, y que aproveché hasta bien entrada la primavera. Y me pregunté “¿Y dónde he guardado yo esa blusa?”.</p>
<div><strong><span>Procede ahora que explique que no soy, bajo ningún concepto, de ese tipo de personas que cambian el armario en fechas señaladas: ropa de invierno, ropa de verano. Yo no. Yo voy desterrando prenda a prenda según voy notando que hace demasiado calor o frío para ella, lo que provoca que mis camisas, faldas, vestidos y pantalones terminen por ocupar un espacio indefinido en el armario, algo muy poco aconsejable a la hora de encontrar, seis meses después, aquel estupendo Ailanto que compraste con todo el sudor de tu frente.</span></strong></div>
<div></div>
<p>En vista de que no lograba recordar si mi blusa del año pasado estaba en el altillo, en las cajas que hay detrás de las cajoneras o en cualquier otro recoveco indeterminado, decidí plantarme en casa y reorganizar el armario, una tarea algo tediosa pero que en el fondo adoro.</p>
<div>Entré en el apartamento y desmantelé el vestidor: cajas por un lado, cajas por el otro… la ropa de verano estaba bajo control, pero todo lo que, hasta primeros de julio, fui guardando a poquitos, ocupaba lugares poco lógicos en el “armario de invierno”. Blusas con vestidos, pantalones con camisas, faldas con más vestidos… nada tenía lógica, así que opté por hacer montones coherentes y rotular las cajas, de modo que en próximas ocasiones no me quede más remedio que seguir mis propias indicaciones.</div>
<p>Allí estaban el precioso vestidito de Ailanto, el de Gestuz y el de Tintoretto, la dichosa blusa de Blue Doll y varias camisas de Alba Conde pidiendo a gritos una plancha. Estaban también mi pantalón sastre negro y la falda fucsia de lana fría que compré el año pasado en Adolfo Domínguez, antes de que sus terribles declaraciones en plena negociación colectiva me hiciesen temblar de miedo.</p>
<div><strong>Y cuando creía que lo tenía todo bajo control… allí estaban… emergiendo de la nada… decenas de camisetas de algodón de corte amorfo y desfavorecedor… dos minifaldas vaqueras imposibles si tienes más de 15 años o no eres Ana Obregón… un pantalón jodpurh de tela de chándal gris que ni si quiera debería haber existido nunca…</strong></div>
<p><strong><span>¿Cómo había llegado todo aquello hasta allí?</span></strong> </p>
<div>Es imposible que esas prendas fuesen mías, por una razón fundamental: <a href="http://siesqueasinosepuede.blogspot.com/2008/05/volver-empezar.html">hace cosa de dos años realicé una limpieza de armario de esas que te dejan nueva</a>, y desterré todas y cada una de las camisetas de cuello desbocado, todas esas faldas antediluvianas que ya o puedo, ni debo, ni quiero lucir, y alguna que otra compra compulsiva poco recomendable.</div>
<p><a href="http://siesqueasinosepuede.blogspot.com/2008/05/conclusin.html">De hecho, después de esa limpieza, dejé el vestidor rebosante de energía positiva</a>. Una energía que dura hasta hoy y que espero que prolongue sus efectos todo lo posible. Esa batida de “malas prendas” me enseñó a comprar más racionalmente (de hecho, no he vuelto a comprar nada sin probármelo y no tengo nada sin estrenar, salvo esa blusa victoriana que compré el sábado).</p>
<div><strong>Pero si, cuando desmantelé el armario desterré las atrocidades de tiempos pasados, y, como me juré a mi misma, no he vuelto a caer en las compras absurdas (lo que no implica ni mucho menos gastar menos en trapitos)… ¿de dónde coño salieron esos engendros esta vez?</strong></div>
<div></div>
<p><strong><span>Dándole vueltas al asunto llegué a la conclusión de que sólo existe una posible respuesta: mi armario, en una extraña mutación, ha logrado generar un poder clonador que, mezclando fibras de diferentes prendas, crea otras nuevas… porque las fibras ni se crean ni se destruyen como todo el mundo sabe</span></strong>.</p>
<div>Lo que pasa es que, como todavía es novato en estas lides, mi pobre vestidor sólo ha conseguido crear camisetas horribles y desteñidas y puti-faldas que darían vergüenza a la hija pija de la de mujeres ricas… normal, claro, porque hasta hace relativamente poco mi armario tampoco contaba con materia prima para mejores experimentos.</div>
<p><strong><span>Por eso he decidido fomentar el afán clonador de mi guardarropa. Lo animo cada noche, lo acaricio y procuro llenarlo de prendas bonitas, a ver si en la batida de octubre mi querido armario ha conseguido crear un precioso Galiano para Dior de las fibras sueltas de mis nuevas adquisiciones.</span></strong></p>
<p>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TFaCdyMDH1I/AAAAAAAAEdw/AdHP7A5nlkY/s1600/disco.bmp"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/c2fce_disco.bmp" /></a></div>
<div></div>
<div></div>
<div><span><strong>SUENA EN MI I-POD</strong></span>: <strong>“<em>María</em>”</strong> de <strong>Loquillo</strong>… me vais a permitir este autohomenaje porque el cantante barcelonés recala en la playa de Riazor el miércoles junto con Exit y Carlos Childe, y yo estaré allí festejando que el rock&amp;roll no ha muerto!!! Fue un disco de Loquillo mi primer vinilo, y esta canción lo encabezaba… y, desde luego, cambió mi forma de entender la vida… como Los Romeos… pero esa es otra </div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/c2fce_1613446253275776153-6865542813369366583?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>A LA VEJEZ VIRUELAS&#8230; o la caída reveladora</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jul 2010 15:54:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Siempre he creído que, cuando nos hacemos mayores, nos volvemos como los niños que éramos, pero en peor. 


Desde hace una semana, esta creencia me asalta por las noches como una pesadilla febril y me hace temblar del miedo, porque, queridos míos, últimamente no hago otra cosa que descubrir, a cada paso, indicios indiscutibles de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div><strong>Siempre he creído que, cuando nos hacemos mayores, nos volvemos como los niños que éramos, pero en peor. </strong></div>
<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TC2sVDHszlI/AAAAAAAAEcw/xugjUN5bIZ0/s1600/imagen.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/9eb45_imagen.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div>Desde hace una semana, esta creencia me asalta por las noches como una pesadilla febril y me hace temblar del miedo, porque, queridos míos, últimamente no hago otra cosa que descubrir, a cada paso, indicios indiscutibles de que, me guste o no, me hago mayor a pasos agigantados.</div>
<p><strong>Como casi todas las cosas importantes de esta vida, mi certeza de envejecimiento llegó a mis días de forma inesperada y sorpresiva, desvelada por un suceso accidental pero revelador. </strong></p>
<div><strong>Caminaba yo muy digna por en medio de la calle Panaderas, en el centro de la ciudad, subida a mis tacones y hablando por la blackberry mientras buscaba en el<em> bolso-que-parece-un-enorme-saco-de-piel-color-crema</em> las llaves de casa, cuando… patapúm, mi tobillo flaqueó al pisar un desnivel, con las manos ocupadas no fui capaz de estabilizarme, y me metí una leche en pleno asfalto como la catedral de Burgos, justo delante de una parada de autobús atestada de gente.</strong></div>
<p>Un amable caballero que tenía un aire al abuelito de Heidi pero en delgado, se acercó a mi para ayudarme a recuperar la verticalidad perdida.</p>
<p>
<div><strong><em><span>“¿Está usted bien?”,</span></em></strong> preguntó</div>
<p><strong><em><span>“Sí, no se preocupe”</span></em></strong> respondí <strong><em><span>“no ha sido nada. Esto me pasa por querer hacer tres cosas a la vez”</span></em></strong></p>
<div><strong><em><span>“Jajajaja, claro, con esta vida ocupada que lleváis ahora… ¿pero entonces está usted bien, verdad?”</span></em></strong></p>
</div>
<p><strong><em><span>“Perfectamente, muchas gracias. Ya ve que no me he hecho nada”</span></em></strong> (mentira, mentira cochina, me hice un cardenal que ni Richelieu en sus buenos tiempos, pero eso, claro, no lo supe hasta el día siguiente, cuando descubrí que sentarme podía resultar extremadamente doloroso)</p>
<p>
<div>Y seguí mi camino, tan ricamente.</div>
<p><strong>Este hecho aislado no tendría la menor importancia de no ser porque:</strong><br /><strong><br /></strong>
<div><span><strong><span>a.-</span> Durante mi adolescencia y primera juventud fui la Reina Indiscutible de las Grandes Hostias en Público (RIGHP)</strong>.</span> Me caía en cualquier lugar, en cualquier sitio, en cualquier momento y delante de cualquier persona. Casi me atrevería a decir que de cualquier manera. De hecho, en una ocasión, bajé de culo TODAS las escaleras del pub de moda en la ciudad, con descansillos incluídos, delante de media Coruña. Pero, desde que cumplí los 23, no había vuelto a caerme nunca. Nunca.</div>
<p>
<div><span><strong><span>b.-</span> En mi peor etapa de torpe profesional, me levantaba tan rápido como me caía –plinnn- como si tuviese un resorte en el trasero</strong>.</span> Era como una especie de acto reflejo destinado a paliar el desastre público, como si la vergüenza me pudiese.<strong><span> Sin embargo, cuando era niña, carecía completamente de vergüenza en el más amplio sentido de su expresión.</span></strong> Si me metía una leche, allí me quedaba: o bien muerta de la risa por el ridículo, o bien llorando de dolor. Nada de mantener el tipo, nada de “aquí no ha pasado nada”.</div>
<p>
<div><strong><span>Total, que sumado a+b… me llevé un susto que te mueres… Había envejecido de golpe!!!</span></strong> Porque, evidentemente, rejuvenecer los descartamos por improbable, así que, dada mi teoría inicial, si un día te das cuenta de que vuelves a reaccionar como cuando tenías 15 años, preocúpate, amigo… no eres un espíritu joven, no… eres un viejo en potencia!!!</div>
<p><strong>Me entró una especie de pánico –justificado- que me costaba horrores dominar, porque ¿cuándo había sucedido? ¿cuándo había yo, en la plenitud de mi vida, comenzado un declive sin retorno? ¿Y por qué coño ese declive no me había avisado en tiempo y forma, como procede, eh?</strong></p>
<p>Dando vueltas al tema no conseguía encontrar <strong><span>EL MOMENTO</span></strong> en el que mi yo <em>soy-una-treintañera-estupenda</em> se había transformado en mi nuevo yo <em>me-estoy-haciendo-mayor</em>, pero sí conseguí encontrar indicios más que claros que servidora, en su infinita gilipollez, había decidido ignorar. Porque, efectivamente, la madurez había avisado, pero pasé de ella, y claro, así que me fue…</p>
<p><strong>… ignoré el momento en que me descubrí ordenando el armario de forma “práctica”,</strong> dejando que la ropa “de diario” ocupase más espacio que los vestidazos con lentejuelas y las camisetas con mensaje. <strong><span>Como cuando iba al colegio y la “ropa bonita” era mucha menos, porque era para el fin de semana.</span></strong></p>
<p><strong>… ignoré el momento en el que un sábado por la noche, lloviendo a mares, decidí que ver una peli y tomar algo en casa era mejor opción que vagar de bar en b</strong>ar, de barra en barra. <span><strong>Como cuando de adolescente aprovechaba las noches en que mis padres no estaban en casa para hacer quedadas en ella.</strong></span></p>
<p><strong>… ignoré el momento en que, al salir de compras, me entraron unas ganas locas de hacerme con “aquel vestido” que era evidentemente inapropiado para casi todo, pero era “perfecto para mi”.</strong> <strong><span>Como cuando, con 15 años, me empeñaba en comprar prendas que me ponía poco o nada por falta de ocasiones para lucirlas</span></strong>.</p>
<p><strong>… ignoré el momento en el que, viendo una película del inigualablemente atractivo Gael García noté un subidón de líbido completamente incontrolable</strong>. <strong><span>Como cuando, a los 20, era capaz de pasar días en la cama del amante del momento, de pura lujuria</span></strong>.</p>
<p><strong>… ignoré el momento en que, cruzando por un paso de cebra, un coche estuvo a punto de atropellarme, y, en lugar de gritar, o correr, me dije “que pare él”.</strong> <strong><span>Como cuando con 8 años creía que el mundo giraba en torno a mi ser. </span></strong></p>
<p><strong>… ignoré el hecho de que, cada vez que me subo al coche y pongo la radio, o un cd, o el i-pod, canto a voz en grito, y gesticulando, como si estuviese actuando delante de 700.000 personas en medio del Madison Square</strong> (de hecho, en una ocasión, otro conductor me pidió que bajase la ventanilla para decirme “Es Green Day, ¿verdad?”… imaginaos cómo actúo de bien, que se entendía la canción y todo). <strong><span>Como cuando era cría y la música me subyugaba hasta el extremo de hacerme perder le consciencia de la realidad.</span></strong></p>
<p><strong>… ignoré el hecho de que últimamente todas mis compras tengan un sospechoso parecido con mi armario del año 1998…</strong> jeans de corte clásico, camisetas puras, colores neutros (sobre todo negro, negro, negro…), y que vuelva a subyugarme la idea de ir a trabajar con vestidos entallados y clásicos. <strong><span>Como cuando empecé a currar hace años.</span></strong></p>
<p><span><strong>&#8230; ignoré la pasión con que recibo últimamente las invitaciones a fiestas, salidas con </strong><a href="mailto:amig@s"><strong>amig@s</strong></a><strong> y, sobre todo, las &#8220;quedadas de chicas&#8221;.</strong> Una especie de regresión a aquellos momentos en que tomarse unas cañas-copas-loquefuese en compañía de mi gente era el acontecimiento de la semana, y la mejor opción de ocio que se me pasaba por la cabeza. </span><span><strong>Como cuando tenía 15 años y quedar en &#8220;Otros Tiempos&#8221;, nuestra cervecería de cabecera, era una cita ineludible y magnífica.</strong></span></p>
<p><strong>… me empeñé en ignorar el hecho de que vuelvo a llevar el pelo corto</strong>… y me veo bien con él, además de haber recuperado mi color natural. <span><strong>Como hace la friolera de 17 años.</strong></span></p>
<p><strong>… ignoré mi pasión por las uñas de color oscuro</strong>, y por hacerme la manicura. <strong><span>Algo que no me pasaba desde los vientipocos.</span></strong></p>
<p><strong>Ignoré todas esas señales… pero no pude ignorar la hostia que me metí el otro día, porque esa leche en pleno asfalto me ha abierto los ojos –amén de una pequeña herida que cura maravillosamente, gracias-. </strong></p>
<p>Es un hecho, es una realidad innegable y completamente arrolladora. Me estoy haciendo mayor y yo ni si quiera lo sabía. </p>
<p><strong>Así que he decidido asumirlo y mirar el lado positivo</strong>. <em><strong><span>Si cuando nos hacemos mayores nos volvemos como cuando éramos niños, pero en peor, yo estoy inmersa en un proceso que me llevará poco a poco a convertirme en un ser adorable que se reirá a carcajadas todo el rato, escribirá cuentos de misterio en el que sus amigas serán las protagonistas, bailará a Loquillo en las ducha como si no hubiese mañana y se sentirá atraída por todos los rebeldes con pinta de atormentados que se encuentre por el camino</span></strong></em> (algo que, afortunadamente, hoy tendrá un final más feliz, porque sus ataques de lujuria los pagará mi rebelde particular).</p>
<p><strong>… bueno, y también me meteré unas hostias como panes. Pero ahora tengo amigos farmacéuticos. Carmen, Luis: id preparando el arsenal de tiritas</strong>.</p>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TC2sWgqLGhI/AAAAAAAAEc4/45TMcfbw0EQ/s1600/disco.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/9eb45_disco.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div><strong><span>SUENA EN MI I-POD:</span></strong> La canción de <strong>Geen Day</strong> que bailaba y cantaba aquel día que el conductor de al lado, descojonado de risa, fue capaz de leer mis labios, era <strong>“In The End”,</strong> mi tema favorito del <strong>Dookie</strong>, el primer disco de la banda californiana que llegó a mis manos (tercero de su discografía oficial), allá por el año 1994, y que desde luego marcó una época. Una época que, por lo visto, vuelve… preparaos, jajajaja.</div>
<div></div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/3e97e_1613446253275776153-855411246098898174?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>EL EFECTO BOOMERANG</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Jun 2010 04:55:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
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		<description><![CDATA[“Todo vuelve”, solía decir mi madre… 




… y qué razón tenía la jodía, eh!! Si es que no fallaba ni una la tía!!! Claro que mi madre se refería al efecto mariposa del karma, eso de “da a los demás lo que a ti te gustaría que te diesen”, y yo me refiero a las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>“Todo vuelve”, solía decir mi madre…</strong> 
<div></div>
<div></div>
<div></div>
<div><a href="http://3.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TCDiSx7dvWI/AAAAAAAAEcY/Nm9HEh6eU2s/s1600/images.jpg"><img border="0" height="200" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/e1693_images.jpg" width="125" /></a></div>
<p><strong>… y qué razón tenía la jodía, eh!! Si es que no fallaba ni una la tía!!! Claro que mi madre se refería al efecto mariposa del karma, eso de “da a los demás lo que a ti te gustaría que te diesen”, y yo me refiero a las tendencias de moda.</strong></p>
<div>Cuando era cría me gustaba ver álbumes “antiguos” de mis padres y de mis tíos. Me hacían gracia sus pintas, aquellos pantalones acampanados, las camisas entalladas con estampados increíbles y los vestidos largos y vaporosos de ellas… me descojonaba con las melenas onduladas al viento y con los ojos “con rabillo” de mi madre… y ya ves, yo creo que si cojo esas fotos, las escaneo, y se las paso a Vogue en un Pen Drive, la Wintour me las publica como editorial del mes de julio más ancha que pancha. Porque mi madre era muy lista, y tenía razón: todo vuelve.</div>
<p><strong>Igual es un poco tarde para darse cuenta de eso de que la moda es cíclica, pero claro, en mi caso, 31 primaveras en mis fuertes y todavía atléticas espaldas, es casi una cuestión generacional, porque lo que se vuelve a llevar ahora es lo que yo llevé en mis años mozos. Y me desconcierta.</strong></p>
<div>Todo empezó hace unos meses. Llevábamos unos años escuchando eso del “revival ochenteno”, y yo lo veía trasnochado. Aunque nací en 1979, los ochenta los viví, estilísticamente hablando, muy de refilón. Claro, normal, con 8 años no te vas a plantar unas hombreras como pamelas de grandes y más sombra de ojos que la Pantoja en directo. Así pues, yo “reviví” esos ochenta en mis veintitantos con total normalidad. Me veía yo la más moderna del mundo, oyes, y tan pancha.</div>
<div></div>
<div><strong><span>Pero de repente, los editoriales de moda empezaron a lanzar un nuevo globo sonda: <em>“Vuelve el grunge”</em>, decía la Rottfield. <em>“Tiene razón la Rottfield”,</em> decía la Wintour… y claro, a mi me entró pánico…</span></strong> <strong><span>porque el grunge sí que lo viví en todo su esplendor</span></strong>. Camisetas enormes y dadas de sí, vaqueros destrozados, el pelo deslavazado y sin sentido, como si el Katrina se hubiese empeñado en peinarte, y los ojos medio despintados, cargaditos de Khol (lo que venía siendo un ahumado en plan “no sé hacerlo bien”, pero presuntamente a propósito… digo presuntamente porque, efectivamente, yo no sabía hacerlo bien. Me venía de coña la tendencia, vamos), labios oscuros, oscurísimos… si hasta tuve unas Doc Marteens!!! De las auténticas, eh! Que me costaron un pastizal ahorrado con todo el dolor de mi corazón y de mi paga. Ay, mis Marteens, mira que las putee a las pobres, me las ponía para todo, pero para todo, eh!!! Para ir a la facultad, para salir de marcha, para pasear… pufff…</div>
<p>
<div><strong>En fin, que empecé a ver editoriales de moda en los que se reflejaba –con mucha más elaboración, por supuesto- ese estilo underground y guayoni (Lula, te copio el término, me encanta) que yo había lucido despreocupada en mis primeros años de carrera, y empecé a preocuparme… porque… ¿será verdad que todo vuelve? ¿Está en el mundo de la moda todo inventado</strong>?</div>
<p>
<div><strong><span>Tal vez esté todo inventado –me dije- pero lo cierto es que nada vuelve tal y como era, todo se reinterpreta, se pule y se edita para conseguir cierto refinamiento –pensé-.</span></strong></div>
<p>
<div>De hecho, y aunque sí he recuperado parte de ese aire salvaje y descuidado de mi grunge universitario, no he vuelto a las Marteens, ni he recuperado mi camisa a cuadros de cuando la Complutense era mi hogar. Más bien he adaptado partes de esos editoriales Vogue, Harpers y Elle a mi vida diaria: ojos marcados y ahumados, pelo cuidadamente revuelto, jeans desgastados, camisetas… pero con cierto toque high class, que, desde luego, no tenía mi look en los 90.</div>
<p><strong><span>Y me quedé tan tranquila… todo vuelve, pero vuelve mejorado, nada de nostalgia –me decía- salvo que hablemos de música, en cuyo caso sí echo de menos muchos de los grupos que en los 90 marcaron mi paso por la vida… hasta hoy.</span></strong></p>
<div>Porque hoy he entrado en el blog de <a href="http://elarmariodelula-2.blogspot.com/"><span>Lula</span></a> y he leído su post sobre las cuñas de esparto. He recordado unas que tuve en aquella etapa, más o menos. Eran de color crudo, con la cuña alta, y ataban al tobillo, y no me las quité en todo el verano del 95. Terminaron echas polvo, las pobrecillas… Pensé en las cuñas, y no me entró nostalgia… todo iba bien… pero… pero…</div>
<div><strong>… pero de repente recordé con qué me gustaba ponerme esas cuñas. Ya he dicho que las llevaba con todo, pero, de entre todos mis conjuntos, uno de ellos era mi favorito. Durante todo el verano lo repetí miles de veces, sobre todo para salir los viernes, que eran como más “sin querer”. Mis cuñas de esparto, mi cazadora Levis… y un vestido en tonos tostados, de tela muy, muy finita, con estampado de flores diminutas en tonos azules, amarillos y rosados.</strong></div>
<p>Recuerdo que aquel vestido me lo habían regalado mis padrinos por mi cumpleaños, y entonces tenía la manga larga, pero como no me convencía así le corté la manga justo por debajo del hombro… y quedó perfecto. El vestido perfecto para verano. Fresco, divertido, en tonos no demasiado claros (no olvidéis que entonces yo era grunge, el blanco sólo se admitía en las camisetas) y extremadamente favorecedor.</p>
<div><strong><span>Fue recordar ese vestido y ponerme a pensar con ansia “¿dónde coño lo habré metido?”… <em>Horror!!! Soy pasto de la nostalgia estilística</em> –me dije a mi misma- <em>nena, cálmate que te veo con los labios perfilados en negro y calzando zapatos de coja en 0.5, y eso sí que no</em>- me repetía… pero ya era demasiado tarde… se había cumplido la profecía de mi madre, y el vestidito de Zara de 1995 había vuelto a mi mente, quince años más tarde, para obsesionarme con su presencia.</span></strong></div>
<div></div>
<p>He conseguido recordar que me deshice del vestido hace unos años, en una limpieza en casa de mis padres. Llevaba sin ponérmelo por lo menos diez años me pareció lo lógico… por no mencionar el hecho de que, entonces, al sacarlo del arcón por poco me da un hari… “¿Pero por qué coño guardo yo esto?”, recuerdo que me dije a mi misma… y ya ves, lo guardaba para no tener que obsesionarme con él una década después.</p>
<div>Y no deja de ser una pena, porque ahora mismo no hago más que visualizarme a mi misma con el puñetero vestido –que, por cierto, tendría todos los visos de no entrarme ni en una oreja a día de hoy, pero claro, eso ya nunca lo sabremos-. Me veo con él y con las sandalias de tacón azules y el blazer en el despacho, y con mis botines de flores de Uterqüe en color crudo un viernes por la noche, de copas… me veo perfecta con las romanas de cuero para un domingo de playa, y hasta con los zuecos en rojo cereza, haciendo contraste… coño, es que no sé qué me voy a poner ahora que no tengo ese vestido!!! (que, recordemos, desapareció de mi vida hace 15 años… en fin…)</div>
<p>
<div><strong>Finalmente he comprendido que nunca más volveré a tener ese vestido, pero le he encontrado un sustituto decente en Maje. Es blanco con flores rojas y azules… no es lo mismo, pero valdrá… me pregunto si seré capaz de conservarlo y reutilizarlo en el 2025, o si, por el contrario, me desharé de él dentro de tres o cuatro años, convencida de que es un despojo de temporadas peores. Aunque cabe una tercera opción, la de que lo conserve, y, al tratar de recuperarlo, descubra que no tiene el encanto que tenía entonces… algo que no le habría pasado a mi añorado vestido de 1995… <span>maldito efecto boomerang!!!</span></strong></div>
<div></div>
<div></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TCDiTtUh4vI/AAAAAAAAEcg/tivl4sC9_pA/s1600/disco.jpg"><img border="0" height="198" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/e1693_disco.jpg" width="200" /></a></div>
<div></div>
<p><span><strong>SUENA EN MI I-POD:</strong></span> “<strong>Song for Aberdeen</strong>” es uno de esos temas que te hacen recordar el maravilloso sabor del verano. Adoro ese sonido entre rock y power pop que los chicos de <strong>Mando Diao</strong> consiguen imprimir a este single. Disfrutadlo!!
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/e1693_1613446253275776153-2754933570878589766?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>DÓNDE ESTÁ HERODES CUÁNDO SE LE NECESITA, EH???</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jun 2010 04:55:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[blogs de moda]]></category>

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		<description><![CDATA[  

No comprendo por qué Herodes no resucita.





En serio, lo digo de verdad. A ver, es que en la Biblia resucita todo dios –nunca mejor dicho- para repartir luego justicia a diestro y siniestro. Pero a Herodes nadie le ha dejado levantarse para cumplir con su misión, y creedme cuando os digo que debe [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment-->  
<div><b><span><br /></span></b></div>
<div><b><span>No comprendo por qué Herodes no resucita.</span></b></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TBe688zRyeI/AAAAAAAAEbg/onxa0yEqI20/s1600/bebe.jpg"><span><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/debce_bebe.jpg" /></span></a></div>
<div></div>
<div><span><br /></span></div>
<div><span>En serio, lo digo de verdad. A ver, es que en la Biblia resucita todo dios –nunca mejor dicho- para repartir luego justicia a diestro y siniestro. Pero a Herodes nadie le ha dejado levantarse para cumplir con su misión, y creedme cuando os digo que debe estar retorciéndose en su tumba, gritando como un poseso y arañando la tierra, vamos que sí…</span></div>
<div></div>
<div><b><span><span>Y vaya por delante que a priori los niños –los de los demás- me encantan. Tan gracioso, tan divertidos, tan ocurrentes, tan… jodidamente ruidosos!!!</span></span></b></div>
<div></div>
<div><span>Comprendedme, no es que sea una psicópata en potencia –bueno, no del todo-, pero es que llevo una temporada que parece que el karma se empeña en convencerme de que algún tipo de fuerza superior trabaja a destajo día y noche sólo y exclusivamente para que a mi me de un hari cada vez que veo un niño menor de 5 años, dotándole, o bien de unos pulmones sobrehumanos, o bien de un instrumento de tortura en forma de juguete hiperruidoso.</span></div>
<div></div>
<div><span>Todo comenzó hace unas semanas. Mi hermana me había pedido un pequeño favor, quería que llevara a la redacción de un periódico un álbum de fotos concreto, para un reportaje, así que pasé por casa de mis padres a recogerlo. Con la tonteríaa se me hizo tarde: ya no me daba tiempo a acercarme a casa a comer, pero todavía quedaba media hora para mi cita con el periodista, así que pensé que estaría bien acercarme a un centro comercial cercano y comer algo ligero. </span></div>
<div></div>
<div><b><span>Me senté en la cafetería y pedí un sándwich mixto y una coca-cola… y antes de que el camarero me trajese mi pedido, una mujer entró en el local. Empujaba un carrito de bebé y llevaba en brazos a un infante que lloraba como si el planeta fuese a explotar en unos minutos… parecía tan desconsolada la criatura que su llanto angustiaba… angustiaba de verdad.</span></b></div>
<div></div>
<div><span>La señora se sentó justo a mi lado, y acto seguido pidió un café con leche… yo trataba de concentrarme en el sandiwuch, pero aquel bebé no paraba de llorar pegadito a mi oreja, y su madre lo arrullaba sin parar… y sin resultado alguno. La buena mujer sorbía poco a poco el café, y el bebé lloraba, lloraba, lloraba… </span></div>
<div></div>
<div><span>Aún me quedaba un trocito de sándwich, pero la verdad es que preferí pedir la cuenta, porque las pocas neuronas que me quedaban estaban empezando a fallarme, y no me apetecía demasiado perder los papeles, así que, con aquel llanto impenitente en mis oídos llamé al camarero… y fue precisamente en ese momento cuando la mujer, al verme, se giró y preguntó.</span></div>
<div></div>
<div><b><span><span>“Perdona, ¿te vas a quedar mucho tiempo?&#8230; es que verte con esa cara de angustia me está poniendo nerviosa”</span></span></b></div>
<div></div>
<div>Os juro… os juro que la habría matado. Su bebé llevaba media hora destrozándome los nervios y la poca calma que me quedaban, pero ella era la angustiada. Me marché, entre estupefacta y sorda, y creí que sería un caso aislado, hasta que…</div>
<div></div>
<div>Hasta que este sábado tuve que ir a Compostela por trabajo. Es año santo, por si alguien no lo sabe, y las calles están rebosantes de turistas de todo tipo y condición. Militares, viejos, pandillas de adolescentes, monjas… y de todos ellos, de todos los visitantes del día, me tuve que ir a sentar justo al lado de la peor.</div>
<div></div>
<div>Compostela es un hervidero de chuminadas turísticas. Hay catedrales en miniatura, azabachería variada, brujas de plástico, tazas tazones y cuncas de vino, camisetas… pero el peor invento del hombre en cuanto a imaginería turística se refiere es allí el rey. Estoy hablando, por supuesto, de la gaita de juguete.</div>
<div></div>
<div><b>La gaita de juguete es un instrumento demoníaco destinado a taladrar el cerebro de los seres humanos por vía auditiva, gracias a su sonido entre chillón y enervante, que te deja sordo y de paso tarado para toda la vida. Y era, además, el juguete elegido por mi vecinita de mesa, una niña de unos 6 años a la que por poco ahorco con e fol de la gaita.</b></div>
<div></div>
<div>La niña venga a soplar… sopla que sopla, pita que pita… y la madre venga a decirle “para mujer, para un poco”… pero ella no paraba, ni un poco ni mucho… tengo ese sonido infernal grabado a fuego en el tímpano, os lo juro.</div>
<div></div>
<div>Escapé como pude de Compostela, con Eels a todo trapo por la autopista para evitar que ese sonido se reprodujese en mi subconsciente, y al llegar a Coruña quedé para tomar una caña con S.</div>
<div></div>
<div>Me senté en la terraza elegida, pedí una caña… y con ella m trajeron una niña de dos años que montó una perrencha descomunal porque… pues sencillamente porque sí… sus padres la miraban estupefactos, no sabían que hacer. Acabaron tan alucinados que decidieron cargar a la criatura en la sillita y abandonar el lugar. Supongo que temían que el resto de los clientes nos lanzásemos sobre la niña para descuartizarla… normal.</div>
<div></div>
<div>Total, que cuando S. llegó le conté cómo, en las últimas semanas, había descubierto que el instrumento de tortura más terrible que he padecido es un niño, y, descojonado de la risa, aseguró que el problema era mío “porque te sientas siempre al lado de gente rara”.</div>
<div></div>
<div><b>Yo me niego a creer su tesis, y por eso escribo este post, segura de que recabaré apoyos. Decidme que vosotros también habéis padecido este mal, o os juro que empezaré a convocar aquelarres para resucitar a Herodes… y a mi lado parecerá Gandhi, os lo advierto!</b></div>
<div></div>
<div></div>
<div><a href="http://2.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TBe6-EzcsNI/AAAAAAAAEbo/i69pqQOFs1g/s1600/images.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/debce_images.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div></div>
<div><span><b><span>SUENA EN MI I-POD:</span></b></span> <b>“Mr E´s Beautifull Blues”</b> es mi tema favorito de <b>Eels</b>. Está en su disco <b>“Daisies of the galaxy”</b>, que me grabó mi amigo A. Hace ya casi una década, y que he recuperado hace poco gracias a que mi coche sólo reproduce cds (bueno, ahora también mi I-pod, porque la tecnología avanza que es una barbaridad, oye)</div>
<div></div>
<p><!--EndFragment-->
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/debce_1613446253275776153-867390638791591945?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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		<title>INTOLERABLE</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jun 2010 08:55:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>siesqueasinosepuede</dc:creator>
				<category><![CDATA[blogs de moda]]></category>

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		<description><![CDATA[Ni lo entiendo, ni lo entenderé nunca. 




Es más, ni si quiera lo respeto.
Me produce asco, con todas las letras, la tibieza y dejadez con la que la comunidad internacional han condenado –por decir algo- el asalto que las tropas israelís han realizado, en aguas internacionales, a una flota de barcos cargados con ayuda humanitaria.
De [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Ni lo entiendo, ni lo entenderé nunca</strong>. 
<div></div>
<div></div>
<div><a href="http://4.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TA3_2Kg4tvI/AAAAAAAAEbY/Zh9eaX3hmiI/s1600/imagen.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10734_imagen.jpg" /></a></div>
<div></div>
<p><strong><span>Es más, ni si quiera lo respeto.</span></strong></p>
<div><strong>Me produce asco, con todas las letras, la tibieza y dejadez con la que la comunidad internacional han condenado –por decir algo- el asalto que las tropas israelís han realizado, en aguas internacionales, a una flota de barcos cargados con ayuda humanitaria</strong>.</div>
<p>De hecho, me produciría la misma repulsión aunque los barcos fuesen cargados con petardos, fíajte. ¿Y por qué? Pues porque estaban en aguas internacionales.</p>
<div>Pero es que encima no iban cargados con petardos. Iban cargados con ayuda humanitaria para socorrer a los ciudadanos que viven en la franja de Gaza.</div>
<p>
<div><strong>No voy a entrar a dirimir la legalidad o ilegalidad del estado Israelí, ni mucho menos del Palestino, ni tampoco la legitimidad o no de determinados asedios. Pero lo que sí haré, con toda la contundencia que un blog permite, es gritar alto y claro que Gaza es territorio ocupado, que su terreno no se encontraba dentro del tratado que, al término de la II Guerra Mundial, creó el estado de Israel, y que lo que el actual gobierno israelí está haciendo, bloqueando la entrada de víveres y ayuda asistencial a esta zona, es literalmente un crimen. Sin paliativos y con todas las letras.</strong></div>
<p>La comunidad internacional, ese ente abstracto y cuasi fantasmagórico, lo sabe. De cuando en vez, casi siempre cuando los muertos se cuentan por docenas, algún gerifalte sale a la palestra a pedir “un poquito de por favor”… y listo. 
<div></div>
<p>Vamos, que somos –porque sí, queridos míos, nosotros también somos comunidad internacional- implacables contra países como Irán, que en cuanto menciona la energía nuclear nos lanzamos como perros de presa, pero ponemos cara de póker cuando se trata de Israel… poderoso caballero es don dinero, decía el gran Quevedo.</p>
<p><strong><em><span>En la flota asaltada murieron al menos nueve personas.</span></em></strong> Todas por disparos a bocajarro. Algunos, por la espalda. <strong><span>Pero no pasa nada</span></strong>.</p>
<div><strong><em><span>Entre los tripulantes había varios españoles, y cuando sus voces se escucharon, clamando justicia por los muertos, </span></em></strong><a href="http://www.publico.es/internacional/317858/embajador/israeli/compara/muertos/ataque/accidentes/trafico"><strong><em><span>el embajador israelí en España</span></em></strong></a><strong><em><span> tuvo la desfachatez de decir que nueve muertos no eran tantos muertos…</span></em></strong> a fin de cuentas la carretera ya se había cobrado más en lo que va de año, así que este gran diplomático se pregunta a quién le importan nueve más. <strong><span>Pero no pasa nada.</span></strong></div>
<p>
<div><a href="http://www.elpais.com/articulo/internacional/muertos/ataque/Israel/flotilla/ayuda/humanitaria/Gaza/elpepuint/20100531elpepuint_3/Tes"><em><strong><span>Una Nóbel de la paz estaba a bordo</span></strong></em></a><em><strong><span> cuando sucedieron los hechos</span></strong></em>. Se trata de Mairead Corringan Maguire, una norlirlandesa que logró que se tuviese en cuenta el deseo popular de hallar una salida no violenta al conflicto irlandés. Es un personaje público, respetado, y de reconocido prestigio pacifista, algo que hizo sospechar a los incautos como yo que, tal vez, sólo tal vez, alguna voz poderosa se alzase. <strong><span>Pero no pasó nada.</span></strong></div>
<p>
<div><strong><em><span>Israel se ha negado a que una comisión independiente de la ONU investigase el caso…</span></em></strong> y aquí sí que me he quedado a cuadros. Primero, porque no tenía ni idea de que alguien se pudiese negar a que se investigase un caso ocurrido –insisto, insisto- en aguas internacionales. Y segundo, porque veo la luz al final del túnel. Se Israel tiene miedo de la ONU igual es que sirve para algo y todo… a lo mejor no todo está perdido. Pero aún así, nadie, absolutamente nadie con cierto peso político ha bramado al escuchar la negativa del gobierno sefadí. <strong><span>Y no pasó nada. Nada de nada</span></strong>.</div>
<p><strong><em><span>Los activistas que viajaban en la flota fueron deportados, tras ser obligados a firmar una declaración en la que aceptaban su deportación</span></em></strong> –o sea, admitían haber cometido actos delictivos-. <a href="http://www.elpatagonico.net/index.php?item=viewlast&amp;ref=ultimas&amp;id=109420&amp;sec=ext">Turquía, uno de los países afectados por el asunto, ya ha anunciado medidas</a>. Por lo de pronto, ya han expulsado al&nbsp;embajador&nbsp;israelí del país (algo que nosotros no hemos hecho, pese a sus deplorables declaraciones), y piensan demandar al gobierno israelí.
<div></div>
<div><span><strong>No son los únicos que harán algo</strong></span>. Dos nuevas flota están en camino. Una, internacional y políglota, tratará de llevar a cabo la misma hazaña, pero esta vez a bordo van tantos periodistas que igual, sólo igual, el cuarto poder amedrenta a los que tienen el gatillo más rápido que las palabras.<a href="http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1272846"> La otra la enviará Irán</a></div>
<div></div>
<p><strong>Y&nbsp;yo espero, deseo, de verdad que anhelo con todas mis fuerzas que algún tribunal internacional condene a este gobierno por estos –y por otros muchos- actos vandálicos –es lo más suave que se me ocurre para calificarlos, de verdad-. Espero que les hagan pagar por cada una de sus tropelías, y por cada uno de los muertos que han dejado en el camino. Espero que esas familias que han perdido a sus hijos, padres, amigos, hermanos… sientan algún día que el odio se desvanece, porque la justicia lo mitiga.</strong>
<div></div>
<p>Sé que es un post intenso, demasiado intenso… pero hay cosas que me parten el corazón y asolan mi cerebro.</p>
<div><strong><em><span>Incomprensible es un calificativo posible.</span></em></strong></div>
<p><strong><em><span>Intolerable debería ser el correcto. </span></em></strong></p>
<p>
<div><a href="http://1.bp.blogspot.com/_QQ-s1mWN4NY/TA3_0ny3WxI/AAAAAAAAEbQ/AHLGXdQtfag/s1600/disco.jpg"><img border="0" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10734_disco.jpg" /></a></div>
<div></div>
<div><span><strong>SUENA EN MI I-POD:</strong></span> “<strong>La libertad</strong>”, un tema precioso y tan real que escuece, de <strong>Andrés Calamaro</strong>. Algún día conseguiremos ser mayoría… los libres, digo.</div>
<div><img width="1" height="1" src="http://blogsdemoda.com/wp-content/plugins/wp-o-matic/cache/10734_1613446253275776153-2987940524178538078?l=siesqueasinosepuede.blogspot.com" alt="" /></div>
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